Por esta razón, a Estados Unidos le interesa presentar un
frente duro de negociación para que el tratado sea favorable a
sus primordiales intereses: el desarrollo de pequeños y medianos
empresarios.
A buscar un frente unificado
Pasando revista a lo publicado por la US Trade Representative (USTR),
el CAFTA le representa a Estados Unidos una nueva oportunidad para
expander su misión de generar una zona de libre comercio en todo
el continente.
Con excepción del North America Free Trade Agreement (NAFTA),
Estados Unidos sólo posee acuerdos con Jordania e Israel.
En similar situación se encuentra la región africana. La visión
del USTR es poseer un frente unificado contra los otros dos
mercados más grandes: Europa y Asia, que incrementaron su negocio
intrarregional en los últimos 20 años.
Alan Rugman, profesor de Indiana y negociador del lado
canadiense en el NAFTA, comenta que los mercados tienden a ser más
regionales que globales.
Incluso, Rugman señala que la globalización es un mito con
base en los niveles actuales de comercio intrarregional y las
actividades de las 500 multinacionales más grandes.
Las cláusulas sensitivas
Revisando el sumario del acuerdo de libre comercio establecido
entre Estados Unidos y Chile, puede observarse que muchos de los
criterios generales negociados verán luz durante el debate del
CAFTA (vea gráfica El acuerdo entre Chile y Estados Unidos).
El acuerdo firmado en diciembre pasado necesita la aprobación
de los Congresos de ambos países.
Se espera que el USTR negocie con el Senado y se creará un
periodo de 90 días de consultas para su ratificación final.
Una explicación para la confidencialidad es que las claúsulas
específicas pueden ser sensitivas. La divulgación del acuerdo
implicaría escuchar planteamientos de pequeños y grandes grupos
(lobbys) que influirían en las decisiones de cada senador y
representante.