United States Embassy

Home | Search|English Version 

Acuerdo de Libre Comercio entre EE.UU. y Centroamérica

Comerciar en libertad, la nueva empresa de las Américas (Zoellick habla en Conferencia Anual de las Américas) 

17 de octubre de 2002

Miami -- Estados Unidos tratará de alcanzar varios objetivos cuando los ministros de Comercio de las 34 democracias del Hemisferio Occidental se reúnan el 1 de noviembre en Quito, Ecuador, para continuar los trabajos del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) dice el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Zoellick.

En un discurso que pronunció el 14 de octubre en la sexta Conferencia anual de las Américas, que auspicia el periódico The Miami Herald, dijo Zoellick que los ministros de Comercio tendrán que iniciar en Quito lo que llamó un "Programa Cooperativo Hemisférico", para que las naciones en desarrollo más pequeñas, especialmente las del Caribe y América Central, puedan beneficiarse de un ALCA que abarcará 800 millones de personas.

A continuación una traducción extraoficial del discurso de Zoellick:

(comienza el texto)

(tal como fuera preparado para su lectura)

La nueva empresa de las Américas

Discurso de Robert B. Zoellick, representante de Comercio de Estados Unidos, en la Sexta Conferencia Anual de las Américas auspiciada por el Miami Herald 14 de octubre de 2002

Es un placer especial para mí estar con ustedes aquí, en el portal de las Américas.

Siempre que visito Miami, siento su entusiasmo y su energía. Este es el lugar donde convergen las corrientes intelectuales, económicas, culturales y humanas del Norte y del Sur. El pueblo de Miami ha combinado esas corrientes para crear una comunidad que se inspira en lo mejor del arte, la arquitectura, las tradiciones y el saber de dos continentes y muchas culturas.

Hace veinticinco años, cuando las dificultades abundaban, a muchos les preocupaba que los mejores días de Miami fueran cosa del pasado. Sin embargo, el optimismo, apoyado en la energía y la dedicación cívica, prevaleció. Hoy, esta joya de las Américas resplandece como ejemplo brillante del poder de la regeneración, una ciudad que se transformó a sí misma en vibrante centro de comercio, cultura y confianza.

Al igual que Miami, América Latina y el Caribe han visto crecer y decaer sus fortunas; han experimentado luchas y desalientos, sólo para volver a inventarse a sí mismas con la receptividad, el trabajo asiduo y la perseverancia de sus líderes intelectuales y políticos de origen local.

Todos nosotros sabemos que la tarea de las Américas es una obra todavía en curso. Los retrasos y reveses provocan en algunos desaliento. Otros, con su mira en el futuro, reconocen que América Latina y el Caribe todavía necesitan crear las instituciones políticas y civiles, la confianza pública, las redes comerciales y las asociaciones de seguridad que desencadenarán el pleno potencial de la región.

Como lo expresara el presidente Bush aquí en Miami en agosto de 2000, aun antes de su elección, "Algunos todavía ven a América Latina a través de estereotipos anticuados, pero yo veo un hemisferio de 500 millones de habitantes que se esfuerzan por realizar el sueño de una vida mejor".

Por mi parte creo que no debemos descansar hasta que los pueblos, desde Bogotá hasta Buenos Aires y Managua, hayan logrado las mismas oportunidades de que disfrutan hoy los ciudadanos de Miami.

Esta extraordinaria ciudad desempeñará un papel principal para tender la mano de Estados Unidos a nuestros socios del Hemisferio a fin de sostenerlos, ayudarlos y alentarlos.

Por tanto, me complace anunciar hoy que cuando asista a la reunión de mis colegas, los ministros que negocian el Area de Libre Comercio de las Américas, que tendrá lugar en Quito dentro de dos semanas, propondré que Estados Unidos sea la sede de la próxima reunión ministerial del ALCA en 2003 y, si nuestros anfitriones están de acuerdo, que lo hagamos aquí mismo en Miami.

Retos y Promesa de América Latina

Sabemos que para muchos en la región ésta es una época de pruebas.

Luego del éxito logrado con las primeras rondas de reformas políticas y económicas, algunos gobiernos han tropezado con obstáculos en sus esfuerzos por encarar la empresa más intensa y más compleja de institucionalizar la democracia, el buen gobierno, el régimen de derecho, un fuerte sistema de educación, los sistemas impositivos justos y eficaces, las reformas de las pensiones y los mercados libres.

Ochenta por ciento de los latinoamericanos cree que la corrupción, la delincuencia organizada y el tráfico de drogas han "aumentado bastante" en sus países en los últimos años, según una investigación realizada por el Latinobarómetro de Chile.

El Banco Mundial calcula que las judicaturas débiles o corruptas deprimen el crecimiento económico de América Latina en un promedio del 15 por ciento por año, ya que desalienta la inversión extranjera, empuja las empresas productivas hacia el mercado negro y no hace cumplir los contratos.

En las democracias de América Latina contemporánea, la impaciencia y la frustración provocan la intranquilidad política y crean oportunidades para los populistas que aprovechan estos resentimientos, movilizándose contra algo y no por algo. Con todo, la democracia también crea la oportunidad de que un individuo que nació pobre en una favela pueda aspirar a la presidencia del país más grande de América Latina.

Los problemas son verdaderos. No debemos minimizar su importancia. Sin embargo, si las Américas han de trazar un curso provechoso para el futuro, debemos reconocer también lo que ha cambiado para mejorar. Son los cimientos sobre los que se puede construir.

En 1970, 17 de los 26 países de América Latina y el Caribe tenían regímenes autoritarios. A mediados de la década de 1980, cuando durante la presidencia de Reagan yo trabajaba en el Departamento de Hacienda, América Latina sufría de hiperinflación, crisis de la deuda e interrupción de los servicios del sector público. En 1989, cuando ingresé al Departamento de Estado durante la presidencia de George H. W. Bush, los conflictos violentos desgarraban el tejido frágil de las sociedades. La Organización de los Estados Americanos, como reflejo de los propios miembros que la componían, no había consagrado la democracia como principio rector de la sociedad americana.

Hoy las circunstancias son radicalmente diferentes.

La dictadura de la isla de Cuba está sola y aislada en una comunidad democrática que abarca todo el hemisferio.

En el frente económico ha habido progreso verdadero:

* La inflación es menor en toda la región, de un promedio de 500 por ciento en 1990 a 7 por ciento el año pasado. Las Américas aprendieron que los pobres, más que todos los demás, son expulsados de la vida económica en las sociedades donde los precios suben en espiral siempre ascendente. 

* El PIB real creció a un tasa media anual de 3,4 por ciento en los años noventa, bastante más que el 1,2 por ciento de la década de 1980.

* En los años noventa el PIB real per cápita aumentó a una tasa media anual de 1,5 por ciento, muy lejos de lo necesario, pero mucho mejor que la disminución de cerca del 1 por ciento en los años ochenta.

* El volumen de las exportaciones creció 10 por ciento por año en los años noventa, dos veces la tasa registrada en la década anterior. Como lo informaron tanto el BID como el FMI el crecimiento del comercio ayudó al aumento de la productividad y a crear empleos mejor remunerados.

* La privatización, especialmente de los servicios públicos, produjo servicios mejores, más extendidos, mayor inversión y progreso en su eficiencia. Millones y millones de personas pueden ahora tener teléfono, electricidad y agua corriente pura, cosa que acostumbraba ser el dominio de los privilegiados.

* De acuerdo con la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina, la pobreza se redujo del 41 por ciento en 1990 al 35 por ciento para finales de la década.

* La inversión extranjera directa se elevó de 9.000 millones de dólares en 1990 a 76.000 millones de dólares en 2000 y esta expansión estuvo estrechamente vinculada a la ampliación de las exportaciones y la creación de empleos.

Solamente durante el curso de una generación, América Latina pasó de ser una región dominada por autocracias estancadas a una región de democracias pugnantes, la mayoría de las cuales sostienen economías en crecimiento. Este es un hemisferio de promesa y de posibilidades a corto plazo.

Reformas en el Norte y el Sur

Como los latinoamericanos saben muy bien, esta es una región de gran diversidad. La historia, los problemas y las culturas políticas de las subregiones y de los países varían enormemente. A medida que se intensifica la integración regional e incluso la integración mundial, podemos aprender unos de otros y apoyarnos mutuamente, a la vez que percibimos también necesidades y circunstancias especiales.

Dentro de este contexto, México en el norte y Chile en el sur se destacan por lo que puede lograrse. Estados Unidos siente orgulloso de su asociación con estas dos democracias vibrantes. Creemos que nuestra mayor integración por medio de los acuerdos de comercio libre fortificará también la vitalidad económica y la adaptabilidad de ambos países.

En una atmósfera de corrientes mundiales de capital los vínculos primarios de comercio e inversión con Estados Unidos, por medio de los ALC, pueden llegar a ser especialmente valiosos: después de la crisis del peso de 1982, México tuvo que esperar siete años para poder tomar préstamos nuevamente en los mercados financieros internacionales; luego de la sacudida financiera de 1994-95 le tomó apenas siete meses, con la ayuda del NAFTA. Después de la crisis de 1982, se requirieron siete años para que las exportaciones de Estados Unidos a México llegaran a los niveles anteriores a la crisis; después de la sacudida de 1994-95, bastaron sólo 17 meses.

Lo que es más, a pesar de los presagios de los latinoamericanos localistas, las políticas de comercio libre de México y Chile les han permitido ser más fuertes no sólo en relación con Estados Unidos, sino con todas las Américas y dentro de la economía mundial. Después del NAFTA México procedió a negociar nueve acuerdos de libre comercio con 29 socios en América Latina. Durante este mes será anfitrión de la Cumbre del grupo de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico y el año entrante destacará su liderazgo en la Organización Mundial del Comercio convocando la reunión ministerial mundial.

Un nuevo informe de la Organización de Desarrollo Industrial de las Naciones Unidas coloca a México en el duodécimo lugar como exportador mundial de tecnología avanzada, en el décimo lugar para los productos de tecnología media y en el undécimo lugar en las exportaciones de baja tecnología. En 1985 México obtuvo a duras penas el 23er. lugar en las exportaciones de baja tecnología y no fue ni siquiera mencionado en cuanto a los productos de tecnología media y avanzada.

Chile, más de seis mil cuatrocientos kilómetros al sur, ofrece otro ejemplo de los frutos de las políticas acertadas. En medio de una contracción mundial, Chile continúa creciendo, 4,4 por ciento en 2000 y 2,8 por ciento el año pasado. La capacidad de recuperación de Chile es una función directa de su apertura; tiene un crecimiento económico impulsado por el sector de exportaciones que se elevó al 8,2 por ciento sólo durante los últimos nueve meses. Este crecimiento le ha permitido a Chile reducir a la mitad su tasa de pobreza, de 45 por ciento en 1987 a 22 por ciento en 1998.

Reformas en el centro: El Salvador

Otros países en el hemisferio están comprometidos a sumarse al ejemplo que han sentado Chile y México. Consideremos el caso de El Salvador, cuya transformación es tan impresionante como la de sus socios de posición más destacada. Aunque pequeño y golpeado por fuerzas económicas y naturales fuera de su control, este país de montañas cubiertas por el velo de la bruma, ha llegado a ser una tierra de oportunidades y esperanza.

A lo largo de la década de 1980 la violencia y el temor eran parte de la vida de millones de salvadoreños. El desempeño económico de El Salvador era insuficiente, incluso comparado con el de otras economías de Centroamérica. En 1991, en un libro sobre América Central del corresponsal de The New York Times en el Departamento de Estado, el capítulo sobre este país pobre tenía el título deprimente "El Pantano Salvadoreño".

Luego de una cesación del fuego en 1992, que puso término a un conflicto brutal, los líderes de El Salvador dirigieron su atención a la tarea de construir un nuevo futuro. Atacaron la inflación, tomaron medidas enérgicas contra la corrupción, redujeron el gasto, reestructuraron y privatizaron el sistema bancario, privatizaron las empresas estatales ineficientes y abrieron las fronteras del país al comercio. Con Chile como modelo, El Salvador comenzó a aprovechar el poder de los mercados privados para satisfacer las necesidades jubilatorias de sus ciudadanos, aumentó simultáneamente el fondo común de ahorros e inversión nacionales y sobrepasó a Estados Unidos en la reforma de las pensiones. El informe anual de 2000 de Economic Freedom of the World coloca a El Salvador en el décimocuarto lugar entre las economías más libres del mundo (en 1990 ocupaba el 67mo. lugar), antes que Japón, Alemania y Francia.

Estas políticas acertadas han producido resultado. Según el Banco Mundial, de 1991 a 2001 El Salvador creció a un promedio del 4,3 por ciento al año, comparado con el 1,3 por ciento de 1981 a 1991. El PIB per cápita aumentó 10 veces más rápidamente en los años noventa que en los ochenta.

Muchos salvadoreños todavía luchan por salir de la pobreza. Sin embargo, el crecimiento económico, estimulado por el comercio, permite el cambio en sus vidas. El presidente Francisco Flores dijo al presidente Bush, durante su visita a San Salvador en abril, que "muchas mujeres de las áreas rurales tienen hoy la oportunidad de trabajar, gracias a la apertura de Estados Unidos... lo que ha significado un gran cambio en todas las zonas rurales de nuestro país".

En El Salvador el comercio y las reformas llevan nombres reales y alentadores de los que hablan aquellos que trabajan con empeño. Sigma S.A. fue fundada en 1933 para fabricar productos para empacar, como cajas de cartón y botellas de plástico. Esta compañía reconoció las oportunidades de exportación que ofrecían las políticas pro comercio de San Salvador y amplió sus actividades para lograr una posición internacional con 3.000 empleados y ventas en los mercados de Centro y Sudamérica. Sigma incluso ha comenzado a penetrar en los mercados europeos con empaques de lujo, por medio de contratos con Meissen en Alemania. Y Sigma está vinculada a la economía estadounidense, la fuente de su papel y de la mayor parte de sus equipo de manufactura.

Bocca Deli, que vende comidas ligeras, se había dedicado exclusivamente al mercado interno y temía el comercio libre. Hoy, 74 por ciento de sus ventas tiene lugar en el exterior, donde hace pocos años eran nulas. La experiencia de Bocca Deli revela la naturaleza del comercio que beneficia a todos, la compañía hace sus hojuelas con maíz blanco vendido por agricultores estadounidenses.

Está también St. Jack's, pequeño fabricante de textiles que produce camisetas y ropa para niños con diseños de Disney totalmente autorizados. A pesar de su tamaño, St. Jack's abastece a grandes minoristas en Estados Unidos, entre ellos Kohl's y J.C. Penney, acogiéndose a los aranceles reducidos que permite la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. St. Jack's también comercia sus productos de marca registrada en Centroamérica, México y la República Dominicana. Rolando Siman, principal funcionario ejecutivo de St. Jack's, observa que los nuevos acuerdos de comercio libre de El Salvador con México y la República Dominicana estimularon la ampliación de sus actividades dentro de América Latina. Indica también que su compañía compra la mayor parte de sus hilos e hilazas en Estados Unidos.

Las exportaciones salvadoreñas a México se duplicaron durante el primer año de su nuevo acuerdo de comercio libre y se pronostica que se duplicarán nuevamente en 2003. Las exportaciones a la República Dominicana aumentaron 160 por ciento en el primer año de ese acuerdo de comercio libre. ¿No es ya hora de que Estados Unidos llegue a un acuerdo de comercio libre con El Salvador y las otras cuatro naciones del Mercado Común Centroamericano?

A pesar de serias dificultades, incluso un terremoto devastador y huracanes, El Salvador ha dirigido su política firmemente por el camino de la reforma. Sus líderes políticos han estado dispuestos a abogar por medidas impopulares pero necesarias. El presidente Flores expresó claramente cuál es el fin de ese camino cuando dijo: El Salvador ha "avanzado mucho más en las ideas que compartimos con Estados Unidos, hacia un continente americano de democracias, mercados abiertos, transparencia y régimen de derecho".

El compromiso de Estados Unidos con América Latina

La secuela del 11 de septiembre produjo en el hemisferio la inquietud de que las demandas de la guerra llevarían a Estados Unidos a perder interés en América Latina.

Nada podría estar más lejos de la verdad. El presidente Bush cree en América Latina como socio fundamental económico, político y en materia de seguridad.

El presidente y el pueblo estadounidenses valoran la solidaridad expresada por el hemisferio a raíz de los sucesos del 11 de septiembre, cuando la OEA invocó el Tratado de Río. También nos damos cuenta de que esa solidaridad corre en ambas direcciones.

Durante los últimos 20 meses, el presidente ha mantenido en el despacho presidencial 30 reuniones con jefes de gobierno latinoamericanos. Su primer viaje al exterior como jefe de estado fue a América Latina. Su primera cumbre fue la Cumbre de las Américas. Ha visitado El Salvador, Perú y México. Para el presidente Bush este hemisferio es su hogar, el vecindario de las Américas.

El presidente, que comprende la importancia del comercio para las Américas, me instruyó para que visitara con frecuencia a nuestros amigos aquí. Durante el año y medio en que he desempeñado el cargo de representante de Comercio he viajado a Argentina, Brasil, Canadá, el Caribe, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay para escuchar y aprender. El mes pasado, viajé a Trinidad y Tobago para discutir las necesidades especiales de las pequeñas economías isleñas con los ministros de comercio del Mercado Común y la Comunidad del Caribe. Más adelante, en este mes, viajaré a Bolivia y Ecuador. Me he reunido con las pequeñas empresas que compiten por formar parte de la red mundial de contratos de Wal-Mart en Brasil; con empresarios en Colombia y obreros industriales y ambientalistas en Chile, y he visto el rostro de la esperanza.

El presidente Bush ha respaldado sus intenciones con acción y resultados.

En agosto la perseverancia del presidente en relación con el comercio dio fruto cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley de Comercio de 2002. A pesar de los tres esfuerzos fallidos de los años noventa, el presidente Bush ejerció presión, voto por voto, a fin de recobrar la Autoridad Promoción Comercial, de manera que podamos presentar al Congreso nuestros acuerdos de comercio sin que sean enmendados.

No hemos perdido tiempo en utilizar esta autoridad para abrir los mercados y crear oportunidades.

Hace dos semanas notifiqué formalmente al Congreso nuestra intención de tratar de concluir, para finales de este año, las negociaciones del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Chile.

Hace dos semanas envié otra carta notificando formalmente al Congreso de la intención de la administración de comenzar las negociaciones sobre un acuerdo de comercio libre con los cinco países del Mercado Común Centroamericano, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

La Autoridad de Promoción Comercial también imparte nuevo impulso a nuestra meta convenida de completar para 2005 tanto las nuevas negociaciones mundiales de comercio de la OMC como las del Area de Libre Comercio de las Américas.

Para lograr el inicio de las nuevas negociaciones de la OMC en Doha, el pasado noviembre, fue necesaria la cooperación solidaria entre los ministros de las Américas en Doha, superando así el fracaso de Seattle. Mis amigos y colegas muy cercanos, Celso Lafer de Brasil, Luis Derbez de México y Pierre Pettigrew de Canadá colaboraron estrechamente conmigo en Doha, durante una sesión que duró toda la noche, para preparar el mandato de negociación de Doha y persuadir a nuestros colegas más renuentes. El viceministro de Comercio de Chile, Heraldo Muñoz, la ministra de Comercio de Colombia, Marta Lucía Ramírez, actualmente ministra de Defensa, y otros buenos socios latinoamericanos desempeñaron, todos ellos, funciones claves.

La delegación de las Américas en Doha se concentró particularmente en reducir las barreras al comercio agrícola, lo que puede generar gran crecimiento en el hemisferio. Estados Unidos cumplió con su compromiso presentando una propuesta audaz para eliminar todos los subsidios a las exportaciones agrícolas, para cortar 100.000 millones de dólares de los subsidios agrícolas internos de todos los países, subsidios que distorsionan la producción, incluso la nuestra, y para reducir los aranceles un 75 por ciento.

Brasil y Estados Unidos, en un grupo presidido por el ministro Derbez de México, también encabezaron la tarea de lograr un entendimiento histórico para que las normas de la propiedad intelectual protejan el descubrimiento de drogas, que quizá salven vidas, y, al mismo tiempo, permitan a los países en desarrollo obtener licencias farmacéuticas con el fin de tratar enfermedades como el VIH/SIDA, el paludismo, la tuberculosis y otras pandemias.

Tengo la impresión de que en todas las Américas existe un fuerte propósito común de llevar adelante las negociaciones de la OMC, de crear una apertura para la agricultura, los productos manufacturados y los servicios. El año próximo serán las Américas las que invitarán, en Cancún, a la reunión clave de mitad de periodo de los ministros de la OMC, para mantener la marcha del programa de Doha.

La estrategia de comercio del presidente Bush para el hemisferio ya va dando fruto. La ley de Comercio de 2002 incluye la reanudación y ampliación de las preferencias comerciales, la eliminación unilateral de los aranceles estadounidenses para un total calculado en 20.000 millones de dólares en exportaciones de los países en desarrollo, de los cuales aproximadamente 7.000 millones de dólares proceden de nuestros socios en América Latina y el Caribe.

La Ley de Comercio de 2002 reanudó el Sistema Generalizado de Preferencias, que permite el ingreso a Estados Unidos de unos 3.500 productos, libres de derechos, procedentes de 140 economías en desarrollo. Ya estamos estudiando la forma en que podemos utilizar esta autoridad para ampliar las importaciones procedentes de Argentina y hemos invitado a otros países a que presenten sus solicitudes para la revisión de productos, que comenzará a finales de mes.

Esta ley amplió la Ley de Asociación Comercial Caribeña al liberalizar las disposiciones sobre las prendas de vestir.

Lo que es más importante, la nueva Ley de Comercio amplía y aumenta la Ley de Preferencia Comercial Andina (ATPA), promulgada originalmente en 1991 por el presidente George H. W. Bush, con una lista que eleva a 6.300 el número de productos libres de derechos de aduana.

Sabemos muy bien la importancia que tiene esta Ley de Preferencia Comercial Andina para Colombia, Bolivia, Perú y Ecuador.

En agosto tuve el honor de asistir a la toma de posesión del presidente Alvaro Uribe en Bogotá. Ese día estuve con el presidente saliente, Andrés Pastrana, durante su último acto oficial: la reunión de empresarios colombianos para discutir la forma en que éstos podrían utilizar la ATPA ampliada, con el fin de fortalecer la economía de Colombia en esta época de peligros. Unas pocas horas más tarde, me encontraba en la Cámara de Representantes de Colombia cuando las guerrillas terroristas lanzaron cohetes en un esfuerzo fallido por detener la democracia. Tampoco pudieron detener el nuevo negocio colombiano de la venta de flores a Estados Unidos, actividad que actualmente representa 500 millones de dólares y 75.000 empleos en Colombia, y que prosperó porque la ATPA redujo a cero los aranceles estadounidenses sobre las flores. Las exportaciones de Colombia a Estados Unidos aumentaron 155 por ciento en virtud de la ATPA, lo que, según cálculos de Colombia, generó alrededor de 1.200 millones de dólares de producción entre 1992 y 1999.

El presidente Bush cumple con su promesa a América Latina de dar mayor vigor al impulso de la libertad política y económica, mediante el comercio y de ir más allá de mares e istmos para crear un hemisferio que comercie en libertad. Sin embargo, reconoce asimismo que el comercio solo no es suficiente.

Como mis colegas Ken Dam del Departamento de Hacienda y Otto Reich del Departamento de Estado lo expondrán con mayor detalle, esta administración se da cuenta de que nuestra Empresa Americana debe también hacer más sólido nuestro esquema político, financiero y de seguridad.

Por esa razón Estados Unidos intervino con el FMI y el G-7 para dar a Uruguay, país que ha seguido políticas acertadas, la oportunidad de rehabilitar su sistema bancario sometido a grandes presiones. Por esa razón Estados Unidos está de parte de Brasil con un nuevo paquete de apoyo del FMI de 30.000 millones de dólares. Por esa razón Estados Unidos colabora con el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, dirigido por nuestro amigo Enrique Iglesias, para ayudar a Colombia. Esa es también la razón por la que Estados Unidos está dispuesto a apoyar la asistencia de instituciones financieras internacionales a nuestros amigos en Argentina, si los líderes políticos del país pueden tomar las medidas necesarias para ayudarse a sí mismos.

Las Areas de Libre Comercio de las Américas

Nuestra mayor empresa, nuestra meta más grande es crear un área de libre comercio de las Américas. Este sueño se remonta a la época de la independencia de América Latina y ha tenido visionarios, desde Henry Clay hasta Ronald Reagan, que formularon claramente su potencial, posibilidades y cooperación solidaria. 

El presidente Reagan esperaba el día "en que el flujo libre del comercio, desde la punta de Tierra del Fuego hasta el Círculo Antártico, una a los pueblos del Hemisferio Occidental con un vínculo de intercambio mutuamente provechoso, en que todas las fronteras lleguen a ser lo que la frontera entre Estados Unidos y Canadá ha sido por largo tiempo, un lugar de encuentro, no una línea divisoria".

Ahora la nave de la inspiración ha alcanzado la costa de las posibilidades firmes. Desde el año pasado hemos dado pasos concretos para crear el FTAA o ALCA. Obviamente abundan los escépticos. La postura de algunos líderes políticos es poner en guardia a sus países, en tanto que otros procuran interesar a su público en las oportunidades. Cada uno de nosotros tiene un tema delicado que debe abordarse con cuidado, sin perder de vista la gran ganancia para todos. Sólo el tiempo dirá si las severas objeciones son posiciones de negociación o las fanfarronadas de políticos temerosos. En medio de la retórica de resistencia, llama la atención que una gran proporción de latinoamericanos, 70 por ciento, según una encuesta de 2001 de Latinobarómetro, favorezca la creación de una zona de comercio libre de todo el hemisferio.

Como ávido estudiante de la historia, yo también me siento emocionado por la naturaleza épica de este cometido. Como persona práctica que debe concentrarse en lograr resultados, fijo la mirada en los hitos a lo largo de la ruta que nos por sobre la próxima colina.

Estados Unidos avanza hacia el libre comercio en el hemisferio mediante el comercio libre en América del Norte, dentro de poco tiempo con Chile y luego con Centroamérica. Estamos preparando el camino para más comercio libre, abriendo el mercado estadounidense con las leyes de la Asociación de la Cuenca del Caribe y de la Preferencia Comercial Andina. Queremos negociar con todas las democracias de las Américas por medio del ALCA, pero también estamos preparados para avanzar paso a paso hacia el comercio libre, si otros retroceden o simplemente no están listos todavía.

Queremos ofrecer a las Américas la primera oportunidad. Los países de Asia y el Pacifico, de Africa y el Oriente Medio también están interesados en acuerdos de comercio libre con Estados Unidos. Con el ingreso a la OMC de China, el cuarto país del mundo por su comercio exterior, América Latina se enfrentará a una competencia mundial más fuerte. Queremos que las Américas avancen, no que permanezcan estancadas, o, peor todavía, que se queden atrás.

El Cometido en Quito, Siete Objetivos

El primero de noviembre los ministros de Comercio de 34 democracias que son parte del ALCA se reunirán en Quito para hacer un esfuerzo por lograr el avance de las negociaciones hacia la fase de negociación específica y concreta.

En Quito, Estados Unidos procurará alcanzar siete objetivos.

Primero, tenemos que iniciar un programa de cooperación hemisférica, de manera que los países más pequeños en vías de desarrollo, especialmente en el Caribe, tengan la capacidad necesaria para participar y beneficiarse de las negociaciones de comercio libre. Nuestro propósito es garantizar que estos países tengan el apoyo requerido para negociar asuntos complejos, la capacidad de poner en práctica el acuerdo final y la ayuda para llevar a cabo los ajustes estructurales necesarios, que serán parte integrante de la creación de un área eficiente de comercio libre. El Banco Interamericano de Desarrollo, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la Agencia de Estados Unidos de Comercio y Desarrollo han sido socios excelentes en el esfuerzo por combinar el comercio con la ayuda y así fomentar al mismo tiempo el comercio y la oportunidad económica.

Segundo, procuraremos establecer plazos firmes, en términos de los meses venideros, no de años, para que las negociaciones abran los mercados de cada uno de los participantes.

Además, procuraremos negociar la reducción de las tasas de los aranceles aplicados, no en relación con los derechos consolidados de la OMC. Este principio puede parecer técnico, pero sería una expresión histórica de la seriedad de nuestro esfuerzo común. La reducción de los aranceles se basaría en la realidad de la modalidad actual del intercambio comercial, no en la norma de lo legalmente permitido en el caso más elevado. El rango de los derechos "consolidados" de muchos países está muy por encima de los niveles actuales de sus aranceles, de tal manera que la reducción basada en los derechos consolidados tomaría mucho más tiempo en tener efecto en el comercio. Al mismo tiempo, reconocemos que posiblemente las pequeñas economías isleñas del Caribe requieran flexibilidad en cuanto al punto de partida de los aranceles para un número limitado de productos susceptibles de provocar desequilibrios.

Tercero, procuraremos establecer presidencias para los nueve grupos de negociación y los tres comités relacionados, de manera que estos líderes hagan avanzar el trabajo.

Cuarto, encareceremos que el texto de negociación revisado se presente al público, práctica que comenzamos el año pasado en Buenos Aires. La publicación de este proyecto de texto deberá acrecentar la transparencia del proceso del ALCA. Valoramos el aporte del público, que procuraremos tener en cuenta a medida que continúa nuestra labor.

Quinto, esperamos que la reunión de Quito sea otra oportunidad para interesar a varios grupos de nuestras sociedades civiles en el proyecto del ALCA. Prestaremos atención. No eludiremos explicar los beneficios del comercio libre. Ya hemos recibido información sin precedentes de grupos de la sociedad civil y sus recomendaciones se envían constantemente a los negociadores, tanto en inglés como en español.

Sexto, esperamos con interés oír y aprender de los representantes de la empresa privada en el Foro Empresarial de las Américas. El ALCA sólo puede un marco habilitante dentro del cual el genio empresarial, los compromisos de los inversionistas y la energía del comercio creciente creen empleo, crecimiento y esperanza para los pueblos de las Américas.

Finalmente, como Estados Unidos y Brasil presidirán conjuntamente las negociaciones de Quito hasta su conclusión, según el programa, Estados Unidos ofrecerá ser el anfitrión de la próxima reunión aquí en Miami en 2003. Con su ayuda, y su modelo de renacimiento urbano, este portal de las Américas contribuirá a hacer historia en el continente.

Queremos trabajar, con el respaldo de su gobernador y de su delegación parlamentaria, para multiplicar los beneficios del comercio, para lograr un futuro siempre más brillante para la Florida dentro de las nuevas Américas.

Conclusión

La segunda mitad del siglo XX se caracterizó por la persistencia de una línea divisoria entre Oriente y Occidente, por una prolongada lucha crepuscular por la libertad que definió la Guerra Fría. En este nuevo siglo nuestra tarea vital más difícil es salvar la divisoria entre el Norte y el Sur, hacer resplandecer la luz de un nuevo amanecer de esperanza y oportunidades.

Creo que es aquí, en el Nuevo Mundo de las Américas, donde podemos derribar los muros del prejuicio, la pobreza y el proteccionismo, uniendo nuestros dos continentes con vínculos de libertad y prosperidad.

El programa de comercio libre de Estados Unidos puede ayudar a las democracias frágiles de las Américas, de la misma manera que la política comercial estadounidense luego de la Segunda Guerra Mundial ayudó a asegurar la democracia y la esperanza en Europa Occidental y Japón.

Hemos visto que a raíz de la primera generación de reformas en América Latina, producidas por las crisis de las décadas de los setenta y los ochenta, los rápidos avances dieron razones a la gente para confiar en que podría construir una vida mejor para sí y para su familia. Así comenzaron a soñar con grandes sueños.

Esos sueños no se han realizado tan rápidamente como cualquiera de nosotros lo habría deseado. Sin embargo, existen perspectivas verdaderas de avances históricos. Incluso después de los choques recientes que han sacudido las economías latinoamericanas, la recuperación ha sido más rápida en la mayoría de los casos que en el pasado y la reacción de la mayoría de los líderes democráticos del continente ha sido solidificar las reformas de mercado libre, no huir de ellas.

Lamentablemente no hay una solución inmediata para los problemas de la pobreza y el subdesarrollo. La próxima generación de reformas del mercado y las políticas demandará líderes audaces que no retrocedan ante sus responsabilidades. Demandará líderes que miren más allá de su propio interés, más allá de las próximas elecciones, para fomentar la habilitación de todos los pueblos de América Latina. Para que estos líderes políticos puedan tener éxito necesitarán también el apoyo del sector privado, no para obtener ganancias personales sino para el bien público.

Para aquellos que en América Latina tienen esa determinación y esa perspectiva, permítanme dejarles a ustedes este mensaje: colaboraremos con ustedes; lucharemos con ustedes; nos esforzaremos con ustedes para hacer de este hemisferio un modelo para el mundo.

(termina el texto)

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/espanol


 

Contact Information